Danza contemporánea y teatro van de la mano en esta propuesta que fusiona movimiento, palabra e imagen vídeo.
La palabra suspiro tiene al menos dos acepciones: es una aspiración fuerte y prolongada, seguida de una espiración y a veces de un gemido, que suele expresar pena, dolor, alivio o deseo y también es un espacio de tiempo muy breve.
El concepto de vida asociado a un corto periodo de tiempo es el eje vertebrador de este espectáculo.
Como un suspiro reflexiona sobre nuestro paso por la vida dividiendo esta en etapas que se corresponden a las cuatro estaciones. Identificamos la primavera con el nacimiento y la infancia. El verano nos muestra la luz y se convierte en una época de plenitud y crecimiento personal. El otoño llega con la presencia del conflicto y su posible resolución, asociado a la madurez. Y, al final, siempre nos espera el invierno para que el ciclo vital comience de nuevo. Cuatro periodos alentados por cuatro sentimientos: el alivio de vivir, el deseo de ser uno mismo, el dolor del momento y la pena de la ausencia.





